El tabaquismo es un problema mundial y México no es la excepción. El consumo de tabaco y la exposición al humo de segunda mano continúan siendo un problema grave. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2020, aproximadamente el 15% de los mexicanos mayores de 15 años eran fumadores habituales.
Algunas organizaciones de salud y expertos en el tema definen el tabaquismo como el consumo de al menos 5 a 10 cigarros al día durante un período prolongado. Sin embargo, es importante tener en cuenta que cada persona puede tener una respuesta diferente a la nicotina y que el grado de adicción puede variar.
¿Pero por qué no solo dejar de fumar? El cigarro contiene una amplia variedad de compuestos químicos, muchos de los cuales son dañinos para la salud humana. Uno de los componentes más perjudiciales del cigarro es la nicotina, una sustancia altamente adictiva que afecta negativamente la función cerebral de diversas maneras ya que estimula la liberación de dopamina en el cerebro, un neurotransmisor asociado con la sensación de placer y recompensa. Esta liberación de dopamina crea una sensación de satisfacción inmediata, lo que contribuye a la adicción al cigarro. Sin embargo, la exposición crónica a la nicotina puede llevar a una disminución de la sensibilidad de los receptores de dopamina, lo que resulta en una disminución de la respuesta de placer en otras actividades y una dependencia cada vez mayor del cigarro.

Estudios han demostrado que fumar cigarros puede afectar la memoria, la atención, la concentración y la velocidad de procesamiento de información. Estos efectos negativos son más pronunciados en los adolescentes, cuyos cerebros siguen en desarrollo.
Además de los fumadores activos, el humo de segunda mano también tiene graves consecuencias para la salud. La exposición al humo de tabaco ajeno está asociada con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias en adultos y con un mayor riesgo de infecciones respiratorias agudas en niños.
De forma impactante, la vida se acorta hasta 10 años en hombres fumadores y 9 años en mujeres fumadoras. Esta esperanza de vida, puede variar según la cantidad, la duración del hábito y otros factores de estilo de vida.
Según la OMS, dejar de fumar reduce el riesgo de 60 enfermedades, incluyendo enfermedades cardiovasculares, cáncer de pulmón, enfermedades respiratorias crónicas y complicaciones durante el embarazo; mejorando la calidad de vida y aumentando la esperanza de vida.
Es fundamental fortalecer la aplicación y el cumplimiento de las políticas existentes, así como implementar nuevas estrategias de control del tabaco, estas pueden incluir la educación sobre los riesgos del tabaco y brindar apoyo para dejar de fumar, siendo promovidas desde edades tempranas, donde se ve una prevalencia mayor del hábito tabáquico en estudiantes que no realizan ejercicio, es por ello que es fundamental crear nuevas estrategias escuchando a la población más joven, en búsqueda de promover hábitos saludables.
La lucha contra el tabaquismo requiere el compromiso del gobierno, los profesionales de la salud y los individuos. El desarrollo de estudios epidemiológicos y de políticas públicas basadas en evidencia sólida permitirá implementar estrategias más efectivas para reducir la prevalencia del tabaquismo y sus consecuencias.
Actualmente hay 15 millones de fumadores, de los cuales, 684 mil (5%) son adolescentes de 12 a 17 años. Universidad ICEL, se une para combatir este problema a través de sus profesionales en el área de salud: enfermería, fisioterapia, nutrición, brindándoles conocimientos necesarios y medidas a tomar ante situaciones que tengan un impacto negativo en los seres humanos.








